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En silencio,
Me siento y miro fijamente un rayo de sol
Se ha colado por las rendijas de las persianas de mi ventana.
Persianas destinadas a bloquear el resplandor,
Para mantener el resplandor fuera.
Pero, encuentra una manera de penetrar
En cascada,
Grabando sombras en las ondas del suelo de madera.
Quiere despertarme
Para abrir mis ojos y dar vida a mi alma. Paso los dedos por la viga,
Mi piel responde con escalofríos
El calor me envuelve con sus brazos,
Me mantiene en el momento.
Como pequeñas partículas de polvo luminoso
Congelado en una habitación sin aire.
Floto sin peso en tu recuerdo
Recordando la primera vez que te vi sonreír
Fue algo que dije
Algo mundano, pero sin embargo sonreíste
Y sentí fuego,
Como si todos los nervios se encendieran simultáneamente. Quería que esa fiebre ardiera para siempre
Pero, se desvaneció y recuerdo haberte perdido
También fue algo que dije...
Tal vez algo que hice
Tal vez algo en lo que fallé.
Es curioso, cómo sin esfuerzo
El dolor de esa quemadura persiste. En silencio, me siento y miro la luz del sol,
Penetrando a través de la persiana de mi ventana.
Quiere dar vida a mi alma
Para exponer a la mujer que se esconde en las sombras
La mujer tiene miedo de mirarse en el espejo.
Asustada por lo que no es capaz de ver en el reflejo,
Borrosa por un recuerdo perpetuo
De altibajos. Te anhelo...
Para envolver tus brazos alrededor de mí otra vez,
Para abrazarme, y devolverme a ese momento
Cuando la quemadura era amor y no dolor,
Cuando eras mi eco en el espejo.
Todas las categorias: Poemas de amor